Testimonio

JANE SILVA (CPT)

« Los días de fumigación, los niños tienen que quedarse encerrados en la casa »

« Mi nombre es Jane Silva. Soy agronoma y trabajo desde hace un año para la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) en el Estado del Para, en el Norte del Brasil. La misión que me confió la CPT consiste en identificar las consecuencias sociales, económicas y a nivel del medio ambiente del cultivo del soja en este Estado. Por diferentes estudios, tratamos entonces en primer lugar de determinar con precisión donde se encuentran las explotaciones, a quien apartenecen y de donde vienen sus proprietarios. Estas investigaciones nos llevaron especialmente a hacer una encuesta alrededor de Santarem, una ciudad situada en el nor – oeste del Para. Hicimos entrevistas de diferentes interlocutores para saber quien producía soja y cuales eran los cambios engendrados por la aparición de estos cultivos. Para ayudarnos en esta tarea, cuatro estudiantes franceses, dos de la escuela agronoma de París y dos de Montpellier, se juntaron a nosotros desde hace unos meses. Estas ayudas son muy valiosas porque a más de sus capacidades, permiten a la CPT trabajar de manera más discreta, pues lo menos que se puede decir, es que no somos bienvenidos, sobre todo después del asesinato el 12 de febrero último de Dorothy Stang, la militante de la CPT.

Los comienzos del soja en el Estado del Para tienen su origen en 1997. En esta época, es el Estado que favoreció la expansión de este cultivo, llegando hasta establecer mapas para proponer tierras a hacendados del Estado del Mato Grosso. La idea consistía de hecho en recuperar las superficies que los empresarios foresteros habían terminado de explotar, para venderlas a productores de soja. El interés estando en el hecho que la tierra así « limpiada » había aumentado su valor. Es lo que pasó por ejemplo en Paragomino, cerca de Santarem, donde la alcadía llamó claramente a los hacendados del Sur de Brasil para proponerles estas tierras « ideales » para el cultivo del soja. Ideales también, porque se encontraban muy cerca del puerto de Santarem. El resultado fue que el precio de la tierra en la región aumentó y más de 500 familias que posedían algunas hectáreas vendieron sus bienes y migraron al sur del Estado. A corto plazo, estas familias son más bien satisfechas, proque lograron comprar un poco de tierra en el sur. El problema, es que ahora están lejos de la ciudad y que las carreteras no existen, lo que empieza a traer problemas serios, tanto para salir su producción como por cuestiones de ausencia de estructuras de salud por ejemplo.

En lo que concierne las familias que se quedaron o también las que viven alrededor de Santarem, viven en la angustia de las fumigaciones. Estas son en efecto tan tóxicas que el día donde se las hace, se recomienda a los padres que guarden a sus niños en la casa para evitar que salgan ! En lo que concierne las casas, tienen que quedarse cerradas horas enteras. Pensamos también que estos productos químicos, esparcidos igualmente en las tierras situadas frente a Santarem, podrían ser al origen de una contaminación major de los ríos Tapajos y Amazonas, cuales aguas se encuentran justamente en Santarem. Claro, tenemos necesidad de completar nuestros estudios, en este punto como en otros. Pero nuestra tarea es verdaderamente difícil, ya que hasta la diócesis no quiere de la CPT y que las condiciones de trabajo son verdaderamente peligrosas. »