
TestimonioMARCIAL GOMEZ (FNC)« El soja enriquece a las multinacionales » « Me llamo Marcial Gomez. Tengo 32 años. Milito desde la edad de catorce años en la Federación Nacional Campesina (FNC), para que los campesinos paraguayos puedan vivir de la tierra y sobre sus tierras. Seguramente heredé de mi padre este afán por el compromiso. El también es campesino y fue de todos los combates por la libertad, particularmente en los años 80, en el momento de la dictadura. A los 17 años, participé en mi primera ocupación de una propriedad grande. Aspiraba entonces a ser independiente, a dejar las siete hectáreas que posedían mis padres para instalarme y vivir mi vida. Aprendí en este momento que para ocupar una tierra, es necesario primero crear una organización muy estructurada. Una organización tiene que tener algunos elementos como la seguridad, la logística o también la comunicación. Todo eso necesita entonces algunos meses de trabajo. Para la primera invasión, me acuerdo que habíamos necesitado seis meses de preparación antes de poder, el día previsto, actuar.Era el 25 de julio de 1990. Eramos en total 50 familias invadiendo una tierra de 510 hectáreas en la provincia de Caaguazu. Estas tierras permitían que cada familia tenga diez hectáreas. Las últimos diez hectáreas, situadas en el centro de la explotación agrícola, eran reservadas para las actividades sociales. Nuestra producción era principalmente basada en la cultura del maíz, de la yuca y de la avena. Podíamos entonces vivir normalmente. Salvo que desde el principio, tuvimos problemas con la policía. Persecuciones, intimidaciones, amenazas… Durante siete años, no pasaba un día sin que la policía, a las ordenes del hacendado del cual ocupábamos las tierras,no venga a molestarnos. A pesar de todo eso, nos mantuvimos firmes, peleamos, hasta obtener la construcción de una escuela y sobre todo la compra de la tierra al hacendado por parte del Estado, para que nos sea distribuida. Era una victoria para todos nosotros quienes habíamos luchado sin renunciar nunca. Una victoria que me animó en mi afán de luchar por obtener el derecho a la tierra. A partir de 1997, fui miembro del Comité Nacional de la Federación Nacional Campesina y a partir de 2001, viné a ser el Secretario General. Es sólo un título, porque los dirigentes no son más que los representantes de las personas que los eligen. Trabajaba entonces en Asunción, la capital, y mis hermanos me ayudaban a cultivar mi tierra. En mayo del 2001, la FNC decidió ocupar una propriedad de 13 000 hectáreas, para instalar en este lugar 830 familias. En esta época, el gobierno no permitía instalarse y empezar una producción. Al segundo día de la invasión, fuimos cercados y atacados por la policía y el ejercito. Hasta un avión largó gaz lacrimógeno para desalojarnos, delante del ministro del interior de la época. En total, hubo 27 heridos y 300 personas han sido detenidas. Yo, fue mezclándome a mis compañeros, que pude salir… sin saber que iba a ser buscado durante meses como criminal peligroso, y arrestado en abril del 2002 por motivos « de ocupación ilegal de tierras », « rebelión », « incitación a la violencia », etc… lo que me valía segun los policías un mínimo de siete años de encarcelimiento. Inútil decir que no hice nada de eso, porque nosotros en la FNC, somos capaces de mobilizar más de 30 000 personas de una vez! Hoy más que nunca, el combate continúa para defender nuestro derecho a la tierra, especialmente con la presencia en el Paraguay de multinacionales cultivando el soja transgénico. A más de destruir el medio ambiente y de expulsar los pequeños productores, hay que saber que el cultivo de la soja beneficia exclusivamente a un paqueño grupo oligárquico y a algunos hacendados. Sin olvidar que estas explotaciones reservadas al monocultivo aumentan nuestra dependencia alimenticia nacional, con la disparición de las pequeñas explotaciones. Este nuevo hecho nos obliga entonces a crear nuevos modos de organización y de resistencia. Si es necesario, podemos cortar carreteras, destruir plantaciones la noche y sabotear los materiales de fumigación…Total, estamos dispuestos a utilizar todos los medios de lucha. Todos, salvo las armas de fuego. » | ![]() |