
Testimonio« Las multinacionales del soja expulsan a los pequeños campesinos »Ruben Lobos, MOCASE, Argentina. « Me llamo Ruben Lobos. Tengo 28 años. Vivo en el lote 38, cerca de Quimili, en el departamento de Santiago del Estero, en el Norte de Argentina. Entré en el Movimiento de los campesinos de Santiago del Estero (MOCASE) a la edad de 17 años, es decir mucho antes del comienzo de la implementación del soja en la región. No aceptamos pues que familias viviendo y cultivando la tierra desde hace generaciones sean expulsadas de un día al otro por grandes proprietarios que se presentan un día con un título de propriedad otorgado por el Estado, diciendo : « Estoy aqui en mi casa. Tienen que salir inmediatamente. » Desgraciadamente, eso pasa muy a menudo y nosotros, los del MOCASE, tenemos que oponernos a la policía y a la justicia muchas veces para defender los derechos de los pequeños campesinos. Entre los numerosos casos de que se ocupa el MOCASE, yo me acuerdo del conflicto ligado al lote 110, de la comunidad de la Pampa Pozo, situado a cincuenta kilometros al sur oeste de Quimili. Las ocho familias que viven en esta tierra, tienen la prueba que están allí desde hace más de 50 años y para algunas de ellas, que sus antepasados se instalaron aquí desde hace más de 80 años. Pero la situación es tan absurda que en Santiago del Estero puede ser que haya 3 o 4 proprietarios para la misma tierra ! En lo que concierne el lote 110, nos opusimos a la tentativa de expulsión de las familias de parte de un hacendado que pretendía que esta tierra le había sido vendida por el Estado. En octubre del 2004, hemos apoyado a los campesinos contra algunos civiles armados que se habían introducido en la propriedad. Hubo afrontamientos y 5 de nuestros compañeros fueron arrestados unos días más tarde por la policía, con orden del juez Raul Romero. Fueron acusados « de incitación al delito, robo, daños voluntarios, usurpación de propriedad y heridas graves. » Este tipo de actuación empeoró todavía con la aparición del cultivo del soja en la región. No teniendo más espacio en el Chaco, los grandes proprietarios empiezan en efecto a avanzar hacia la zona de pampas tratando de apropriarse de nuestras tierras, con la complicidad del Estado, que estima que las empresas familiares no son rentables. Y en caso de resistencia, utilizan todas las formas de intimidación. Pienso en el caso de la familia Gonzalez que había rechazado salir de su tierra y que se encontró cercada en medio de una vasta propriedad. Les puedo decir que entre amenazas e intimidaciones, los Gonzalez vivieron una verdadera pesadilla. Sobre todo en el momento de las fumigaciones, cuando las avionetas pasaban voluntariamente sólo a unos metros de la casa. En algunos meses, 5 personas tuvieron que ser hospitalizadas por causa de intoxicación. Una vez, una de las pequeñas hijas, que apenas tenía diez años, fue enviada en urgencia a un hospital de Buenos Aires porque vomitaba todo lo que comía. Evidentemente, toda esta injusticia nos anima a continuar el combate. No es fácil porque tenemos que afrontar muchas veces milicias paramilitares. Pero en veinte años, no hemos perdido una sola hectárea de tierra y en algunos casos, hemos ganado algunas. Hay que decir que la justicia no nos ayuda en nuestra tarea. Primero porque es lenta, pero también porque logra algunas veces « perder » juicios que nos son favorables ! En lo que concierne los medios de comunicación, logramos a pesar de todo transmitir algunos mensajes, sobre todo cuando somos víctimas de atracos. Y también tenemos una radio comunitaria que nos permite comunicar. En resumen, utilizamos todos los medios que tenemos para defender nuestra causa. » | ![]() |